7 de noviembre de 2008

La Ventana de Retiro: ¿Una Propuesta Indecente?

Por Elisa B. Valenzuela
Organizational Solutions Team, Inc.

En estos tiempos, donde la crisis producida por las subidas del petróleo, la corrida de las bolsas de valores a nivel mundial, el deterioro de las condiciones financieras de las compañías y las burbujas inflacionarias, por mencionar algunos de los muchos problemas que enfrentamos en estos días, muchos empresarios se están viendo enfrentados ante la inminente toma de decisión de tener que reducir sus planillas de personal. Ante la presión que ejerce el tener que decidir quiénes se van y quiénes se quedan, resurge, como el método preferido para reducir la fuerza de trabajo, la opción de hacer la oferta de una ventana de retiro.

Una ventana de retiro consiste en ofertar a los empleados (con frecuencia a aquellos mayores de 50 años) la opción de jubilarse antes de la edad requerida para el retiro o antes de cumplir los años de servicio mínimos definidos como necesarios para obtener la pensión. Bajo las circunstancias de una propuesta de retiro temprano, los jóvenes suplican a los de mayor experiencia que se acojan al retiro, para ellos no perder sus empleos y poder seguir produciendo para sus familias. Entre algunos de los que están a punto de pensionarse la ventana de retiro representa la oportunidad que estaban esperando; para otros representa algo temido y no deseado.

En mi práctica profesional, el principal dilema de la jubilación es sobre cómo adaptarse a la pérdida de la rutina diaria: no tener la mente pre-ocupada todos los días en el trabajo designado, la sensación de sentirse inútil, dejar de ver a los compañeros de trabajo que ahora son como familia, y así una lista interminable de situaciones que cada uno ha de afrontar. Sin embargo la realidad es que los movimientos económicos indican que día a día, la opción de retirarme cuando así lo decida, es cada vez menos probable.

Todos debemos prepararnos para afrontar estos cambios de una manera que resulte a nuestro favor. Una alternativa está para aquellos que gustan de la docencia. Éstos deberán prepararse académica y profesionalmente para poder ejerce en esta área, renovar su resumé, aprovechar toda la experiencia indicando cómo sus objetivos y metas personales se dirigen ahora a enseñar a otros. En la academia su experiencia puede valer más que mil libros de texto.

Para otros, sus hobbies pueden ser su nueva fuente de inspiración, trabajo e ingresos complementarios. Tengo un amigo, que al momento de pensionarse, se compró dos podadoras y dos trimers, contrato a un nieto y un sobrino e inició lo que ahora es su negocio de landscaping. Lo paradójico de este caso es que desde que inició su negocio siempre hizo lo mismo, contactar y ser la cara del servicio al cliente y cobrar. ¿Sus primeros clientes? Sus familiares y amigos, que ahogados en unas rutinas de trabajo de 60 horas o más, pagan aliviados sus servicios, para así poder dedicar a los hijos y a la familia este tiempo comprado. En la actualidad muchas familias cuentan con servicios similares, como mi madre, que aún mantiene la sala de tarea para niños que inició al momento de su retiro.

Las opciones son muchas. Haga una lista entres sus compañeros de trabajo de cuáles son esos servicios por los que pagarían y encontrará una amplia gama de respuestas, entre las cuales podrá encontrar múltiples opciones de tareas que son servicios que a usted le gustaría ejercer. Lo importante del retiro es preparase temprano, para que si nos toca a la puerta antes de tiempo, podamos sacarle el mayor provecho.

Los gerentes y administradores de recursos humanos, debemos manejar las posibilidades de un retiro anticipado con cautela. Un programa de jubilación anticipada que no esté estructurado debidamente puede ser denunciado como un programa que induce al discrimen por edad, especialmente si los empleados se sienten obligados. Por otro lado, es legal ofertar incentivos económicos para propiciar que las personas opten por pensionarse antes de tiempo. Sin embargo, los acuerdos que se firmen deben cumplir con las normas de la Ley de igualdad de oportunidades en el empleo y no deben estipular, en ningún modo, la renuncia a prestaciones a las cuales el empleado ya tenía derecho o a reclamaciones futuras. La decisión del empleado debe ser totalmente voluntaria, sin presión alguna y basada en un consentimiento informado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario