3 de junio de 2007

Cuidado con los Lobos Vestidos de Oveja: Por Qué Hay que Prestarle Más Atención a la Presión Arterial Alta

Por Tania E. Corporán, MD
Columbia University Medical Center

Con el apodo cariñoso de la presión, la hipertensión arterial ha camuflado su amenazante rol en el deterioro de la salud humana. Yo la imagino como el lobo feroz en la pradera, esperando que la luna se esconda para cenar.

En mi experiencia médica, el mayor obstáculo en el tratamiento adecuado es que esta peculiar enfermedad no presenta síntomas en la mayoría de los casos. Si te duele el dedo izquierdo del pie, corres a ver qué sucede y te aseguras de hacer todo lo necesario para que no te duela. Lo mismo harías si el dolor o la molestia es en la cabeza, en la espalda o en los intestinos. ¿Pero quién se preocupa por lo que no se ve, no se siente o no molesta? Por sus acciones —al mejor estilo del espionaje hollywoodense—, la presión arterial alta se ha ganado dentro de la comunidad médica el nombre de El Asesino Silencioso.

La hipertensión arterial mató a 49,707 estadounidenses en el 2002 y fue la causa principal o contribuyente en aproximadamente 261,000 muertes en ese mismo año. Hoy en día afecta a 1 de cada 3 adultos en los Estados Unidos, un tercio de los cuales no tienen idea de que padecen de esta enfermedad. Entre el 90 y el 95% de los casos son de causa desconocida, por lo que pueden pasar años antes de ser diagnosticada. (American Heart Association [AHA], 2007)

Pero ahí no termina la batalla, comentarios como no siento nada, seguro todo está bien y me puedo brincar la medicina de hoy… ¡mañana ya iré a la farmacia a por más!; mi presión ha estado estable por cinco meses, ya no necesito la medicina; ¡estoy curado!; me fatiga tener que tomar esta medicina todos los días, creo que tomaré un descanso...; son unos de los tantos que hacen de la labor de mantener una presión sanguínea controlada toda una odisea.

De todas las personas diagnosticadas con hipertensión arterial, el 11% no está en tratamiento (ya sea de dietas o pastillas) y sólo un 34% lleva un tratamiento adecuado (AHA, 2007). Sin embargo, es una de las enfermedades más fáciles de detectar y usualmente se puede regular exitosamente con tratamiento médico.

Para poner en perspectiva qué tan importante es mantener una presión arterial regulada sólo tienes que saber que los pacientes diagnosticados con hipertensión arterial que llevan un tratamiento adecuado, regulando así su presión hacia los niveles normales, reducen la posibilidad de sufrir un derrame cerebral entre un 30 y un 40% de los casos; un 25% disminuye la posibilidad de sufrir un ataque al corazón; y más importante aún, más del 50 % disminuye la posibilidad de fallo al corazón (AHA, 2007). Por lo tanto, la regulación adecuada de la presión arterial debe verse como indispensable para evitar daños más visibles que de otra manera ocurrirían.

Investigaciones recientes han demostrado que si bien una presión arterial de 115/75 no se considera de alto riesgo para problemas del corazón o derrames cerebrales, cada vez que hayan incrementos en esta presión sanguínea de 20 mmHg en la presión sistólica (i.e., el numerador) o de 10 mmHg en la presión sanguínea diastólica (i.e., el denominador), se duplicará el riesgo acumulativamente para el paciente (AHA, 2007). Es decir que un paciente con una presión arterial de 160/80 tendrá 2 veces más probabilidades de sufrir enfermedades de mayor impacto, como un derrame cerebral o problemas cardíacos, que una persona con la presión de 120/80.

Dándonos cuenta entonces de su gran importancia, el planteo es el siguiente: ¿qué podemos hacer para ayudar en esta lucha por el control de la presión arterial? Como siempre, la primera opción es la más sencilla y poderosa: educación y comunicación. Haz mil preguntas y lo que sabes cuéntaselo a todos; esta dirección es un gran lugar en donde comenzar: http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=3015971

Por igual, puedes calcular tu riesgo y el de tus familiares visitando esta otra dirección: http://www.americanheart.org/beatyourrisk/sp_US/main.html

Para que completes un programa interactivo que te dirá cual es tu riesgo individual, revisa tu presión cada 3 ó 6 meses si nunca has sufrido de presión alta, tanto para monitorearla como para conocer tus valores normales. Si sufres de hipertensión, entonces revisa tu presión por lo menos una vez a la semana si está controlada y diariamente si no. Acostúmbrate a tomar tus medicinas con la misma diligencia con la que te cepillas los dientes.

Todos conocemos a alguien con problemas de presión; ayudar a recordarle tomar sus medicamentos, a hacerse los chequeos y a cumplir con su dieta no es solamente un favor, sino un deber; especialmente a aquellas personas que tienden a descuidar más su salud debido a impedimentos físicos o mentales (aquí incluiría yo a la terquedad).

Y mi consejo favorito: sigue las instrucciones de tu doctora al pie de la letra.


Referencias

American Heart Association. (2007). High blood pressure statistics. Recuperado el 31 de Marzo de 2007, de http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=2139