2 de marzo de 2007

Influencia de la Cultura y las Diferencias Culturales en la Medición Psicológica

Por Elisa B. Valenzuela
Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

A la hora de crear, administrar y corregir una prueba psicológica, la pregunta de en qué grado va a influir, la cultura y diferencias culturales del sujeto a evaluar, en los resultados obtenidos en el test, siempre acompaña al evaluador. La forma en que el psicólogo interprete el concepto de cultura, así como las asunciones que él mismo haga, con respecto al sujeto o grupo a que pertenece el cliente, pueden influir en la forma del psicólogo aproximarse e interpretar los resultados y comportamientos del cliente.



El concepto de cultura puede ser interpretado de diversas maneras. Para Herskovits (como se cita en Frisby, 1998) cultura es la parte del ambiente que es construida por el ser humano. Rohner (como se cita en Frisby, 1998), por su parte, define cultura como: la totalidad de los conocimientos y significados complementarios, aprendidos y mantenidos, por una población humana, o por un segmento identificable de la población, y transmitido de una generación a la otra. Sue y Sue (como se cita en Frisby, 1998) proponen que la cultura consiste de todas esas cosas que la gente a aprendido ha hacer, creer, valorar, y disfrutar de su historia. Es la totalidad de los ideales, creencias, habilidades, herramientas, vestidos e instituciones, en las que cada miembro de una sociedad ha nacido. Cultura puede ser un conjunto de características (arbitrariamente identificadas) que poseen de similar un grupo determinado de personas (Frisby, 1998).



En ocasiones entendemos por persona con cultura, aquella que posee amplios conocimientos sobre temas como las artes, la música, o la literatura. Otras veces se equipara a la cultura con la raza o la pertenencia étnica a un grupo. Se asocia a las características particulares que un determinado grupo de personas poseen entre sí, como cuando hablamos de la “cultura de los jóvenes”, “la cultura de los 90”. El mero hecho de la variedad de significados que posee la palabra cultura nos lleva a que se pueda entender que una misma persona puede pertenecer a varias culturas a la vez; un ejemplo de esto es que un sujeto determinado puede ser considerado como perteneciente a la cultura hispana, pero a la vez perteneciente a la cultura de un país determinado; puede pertenecer a la cultura juvenil y dentro de la juvenil a la cultura retro, y así sucesivamente.



Debido a esta variedad de significados de la cultura, y a que este concepto es uno entre muchos factores que contribuyen a la complejidad del análisis del proceso psicológico, los profesionales en el área de evaluación psicológica se han dado a la tarea de conceptualizar unas teorías y definiciones más precisas que los unifique y en los cuales se puedan apoyar a la hora de realizar las investigaciones sobre el modo en que puede influir la cultura de los sujetos a la hora de ser evaluados, de contestar a la prueba y de corregir los resultados obtenidos en el test.



Muchos se han afianzado al concepto de que la cultura se manifiesta en los comportamientos y que es un sistema cognitivo interno, no observable, de significados compartidos, que envuelven símbolos, valores, ideas y reglas (Frisby, 1998). Incluye, además, productos que son resultados del comportamiento, como son: pinturas, casas, artefactos, vestidos, escritos, entre otros.



A los psicólogos encargados de evaluar nos interesa la parte de sistema interno, no observable, de significados compartidos, que envuelven símbolos, valores, ideas y reglas, pues son precisamente esos significados compartidos por un determinado grupo los que pueden influir y contribuir a una variación significativa en los resultados a la hora de ser examinados con una prueba que no considere dichos significados como importantes o como determinantes en una forma de contestar o de comportarse ante determinados reactivos o situaciones, por parte del grupo evaluado. El riesgo aquí radica en que se pudiera estar minimizando, maximizando, ignorando o mal interpretando las respuestas dadas por el sujeto o el conjunto de personas evaluadas.



Las diferencias culturales entre los grupos también se hacen presentes en el grado de exposición a la educación formal; familiaridad con los materiales y temas de la prueba; el tipo de actividad cognitiva desarrollada en el día a día; y el entendimiento del modo apropiado de responder al examinador en una situación de evaluación. Berry (como se cita en Betancourt & Regeser, 1995) indica la importancia de que los estudios comparativos sobre culturas, razas o grupos étnicos identifiquen claramente las variables que van a asumir como responsables de las diferencias observadas en los procesos psicológicos, antes de asumir que la causa de los mismos pueden ser atribuidas a la pertenencia a una cultura, etnia o raza. Esta observación de Berry es particularmente importante si consideramos que día a día la globalización nos expone a intervenir con múltiples culturas, etnias o razas, dentro de un mismo país o zona geográfica.



El conocimiento de que las diferencias culturales en las personas pueden hacer que varíen los resultados obtenidos en una prueba en particular llama a los psicólogos evaluadores a atenerse a unos principios éticos a la hora de evaluar, como son: la selección de un test, que esté estandarizado, normalizado, validado y que sea confiable en la predicción de sus resultados con un grupo que posea características similares al grupo que se pretende evaluar; y si sabemos que existe una minoría de evaluados en el grupo con diferencias culturales especifica, se debe establecer un clima de confianza con ellos, asegurándoles (i.e., tomando en consideración no saltarse a las instrucciones especificas del test) que cada examinado sigue unas instrucciones para que el proceso de evaluación sea igual de preciso para todos (Frisby, 1998). Si existen normas de corrección para grupos similares a la minoría en cuestión, se deben corregir los resultados con dichas normas para evitar la maximización del error de predicción intrínseco en cada prueba; en caso de que no existieran esas normas, se debe aclarar en el reporte de los resultados que pueden haber dudas con relación a la precisión de los resultados obtenidos debido a que la persona está siendo evaluada con una escala inadecuada para ella.



Se debe tener en cuenta, sobre todo cuando se realizan evaluaciones clínicas, que no se debe diagnosticar a una persona sólo basándose en los resultados de una prueba, sino que se debe reunir una data minuciosa sobre casos similares, consideraciones sobre la cultura, el contexto de procedencia de la persona y su historia personal a la hora de realizar la evaluación y advenirse a unos resultados.



Es importante la realización de instrumentos de medición que dependan menos de instrucciones verbales, o que sus items estén construidos de manera que no necesiten una respuesta verbal para completar la misma. En el caso de los tests cognitivos de evaluación individual, no existen estudios precisos que den soporte a la teoría de que la predicción realizada por los mismos estén influenciadas por predisposiciones culturales, por lo que debería estudiarse lo apropiado o no, de utilizar los resultados en estos tests con personas distintas a las cuales se basó la realización original de los mismos.

Por ultimo, y no menos importante, todo evaluador, a la hora de evaluar, debe recordar que todo lo que se puede hacer en una situación de evaluación es medir el desempeño de un individuo con un test determinado, en un momento determinado, con un examinador particular y que estos resultados sólo representan un período de tiempo, que está sujeto a variar con la experiencia que la persona valla adquiriendo en el transcurso del mismo, es decir, los resultados obtenidos por el evaluado no pueden ser generalizados para el resto de los días de su vida.ψ






Referencias



Betancourt, H. & Reserger, S. (1995). The study of culture, ethnicity and race in American Psychology. En N. Rule Goldberger y J. Bennet Veroff (Ed.). The culture and psychology. New York: New York University Press.

Frisby, Craig L. (1998). Test Interpretation and Diversity. Culture and Cultural Differences.

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