9 de abril de 2006

Ética: Desarrollo Profesional de la Psicología

Por Yuminska Flores
Psykhê Centro de Investigaciones

En las relaciones cotidianas de unos individuos con otros surgen, frecuentemente, problemas que se plantean al juzgar ciertas decisiones y acciones, cuyas soluciones no sólo afectan al individuo que se las plantean, sino también a otros que sufrirían las consecuencias de su acción (Sánchez, 1998). Por ello, surge la necesidad de ajustar nuestras conductas a normas que nos hacen actuar de determinada manera, dando origen a lo que conocemos como ética.

Definida por Sánchez (1998) como “una disciplina normativa, cuya tarea fundamental sería señalar la conducta mejor en sentido moral… [cuyo objetivo es estudiar] los actos conscientes y voluntarios de los individuos que afectan a otros, a determinados grupos sociales, o a la sociedad en su conjunto” (p. 19 y p. 23).

En el ejercicio de las profesiones relacionadas al desarrollo humano se requiere de un gran cuidado, ya que siendo la persona misma el objeto de estudio, es importante elaborar criterios que permitan que toda intervención respete la dignidad de la persona y se promuevan en todas sus facetas.

Un ejemplo es el caso de Jo Ann Iverson, que con nueve años de edad sufría de claustrofobia y su madre la llevó a un hospital para una valoración psicológica. El psicólogo tratante clasificó a Jo Ann como débil mental, en el nivel de imbecilidad de alto grado de capacidad mental general. Tras una solicitud del orientador vocacional de la escuela de Jo Ann, le fue enviada una copia del reporte a la escuela y en la misma comenzaron rumores embarazosos sobre la condición mental de la niña. A pesar de que la madre perdió la demanda que presentó, podemos entender su angustia ante la idea de que su hija iría por la vida denominada como imbécil (Cohen & Swerdlik, 2001). Este caso ejemplifica la violación a la confidencialidad de la información y la falta de respeto a la dignidad de un ser humano.

Las personas llevan al psicólogo su dolor, representando un gran privilegio y responsabilidad para la profesión, pero la condición humana es tal que no siempre se podrá eliminar el dolor, aunque no dar soluciones no es una respuesta aceptada. Lo que realmente no se perdonará en virtud de la complejidad de la profesión es causar más dolor por no pensar cuidadosamente a la hora de aplicar técnicas de manera competentes y respetuosas. (Behnke, 2006)

Una de las instituciones que se ha dedicado a crear, difundir y mantener normas o conjunto de principios de conducta correcta o apropiadas en el desarrollo profesional de los psicólogos es la American Psychological Association (APA), la cual ha presentado una serie de normas profesionales en sus Ethical Standards of Psychologists, adoptadas por primera vez en 1953 y cuya última revisión ha sido en 2002, con la emisión de los Ethical Principles of Psychologists and Code of Conduct. (APA, 2002).

Esta norma de conducta de la APA para los psicólogos, consiste en cinco principios generales que dirigen al psicólogo hacia los más altos ideales de la psicología:

  • Principio A: Beneficencia y no maleficencia (Beneficence and nonmaleficence)
  • Principio B: Fidelidad y Responsabilidad (Fidelity and responsibility)
  • Principio C: Integridad (Integrity)
  • Principio D: Justicia (Justicie)
  • Principio E: Respeto por los derechos y dignidad de las personas (Respect for people’s rights and dignity; APA, 2002)

Además, esta norma incluye una serie de estándares éticos específicos para ser aplicados a los psicólogos en sus distintas facetas, tales como: las publicaciones de sus investigaciones; límites establecidos según sus capacidades y experiencias; las relaciones humanas abarcando temas como discriminación, hostigamiento y conflicto de interés; el uso de las informaciones confidenciales; el establecimiento de honorarios; la educación y entrenamiento que proporcione el conocimiento adecuado; entre otras. (APA, 2002).

En la República Dominicana, el ejercicio profesional del psicólogo se rige bajo el Código de Ética y Disciplina establecido por el Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI), conforme a la Ley No. 22-01 del año 2001, tomando como base el establecido por la Asociación Dominicana de Psicólogos (ADOPSI), en 1980 (Ley No. 22-01, 2001).

El Código de Ética y Disciplina del CODOPSI “provee a los profesionales de la psicología los principios éticos que le permitan conducirse y enfrentar situaciones de su competencia, procurando siempre el bienestar y la protección de los individuos y de los grupos con quienes interrelacionan en su quehacer profesional” (Ley No. 22-01, 2001, p. 3).

El objetivo de establecer normas que rigen la ética sobre el ejercicio profesional de la psicología no es simplemente conocerlas y comprenderlas, sino que, además, debemos de asumirlas y aplicarlas ya que son las bases para un verdadero desarrollo del ejercicio investigativo y profesional de la psicología.


Referencias

American Psychological Association. Ethical Principles of Psychologists and Code of Conduct APA [versión electrónica]. Recuperado 19 de diciembre de 2005, de http://www2.apa.org/ethics/code2002.doc#_Toc21796654

Behnke, S. (2006). A letter to ethics rounds. Monitor on Psychology, 37(1). Recuperado el 21 de marzo de 2006, de http://www.apa.org/monitor/jan06/ethics.html

Cohen, R. & Swerdlik, M. (2001). Pruebas y evaluaciones psicológicas: introducción a las pruebas y a la medición. México: Mcgraw-hill.

Ley 22-01 Sobre Ejercicio Profesional de la Psicología [versión electrónica]. (2001). República Dominicana. Recuperada el 6 de diciembre de 2005, de http://www.idpp.org/idpp_eng/codopsi_eng/codopsi_eng02.htm

Sánchez, A. (1998). Ética. México: Grijalbo.

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