18 de diciembre de 2005

Pruebas Psicológicas: Implicaciones del Uso

Por Yuminska Flores
Psykhê Centro de Investigaciones
Las pruebas psicológicas son instrumentos de medición que nos permiten conocer, describir y comprender a un individuo. De acuerdo a la definición de Pichot (como se cita en ClinicaPsi.com, s.f., ¶1), “las pruebas son una situación experimental estandarizada que sirve de estimulo a un comportamiento. Tal comportamiento se evalúa por una comparación estadística, respecto a otros individuos colocados en la misma situación, lo que permite clasificar al sujeto examinado, ya sea cuantitativamente o tipologicamente”.

Dicho instrumento puede diferir en diversas variables como: contenido, formato, procedimientos de administración, de calificación e interpretación y calidad técnica (Cohen & Swerdlik, 2001); por lo que es importante conocer las condiciones (e.g., características personales, culturales, educacionales, sociales, ambientales) y limitaciones (e.g., el tiempo) que hacen válida su aplicación (Díaz, 2002).

Por esto, es importante además, conocer las cualidades que todo instrumento de medida debe tener: Confiabilidad y validez. La confiabilidad de un instrumento es el grado en que su aplicación repetida al mismo sujeto produce iguales resultados y la validez es el grado en que el instrumento mide la variable que pretende medir (Hernández, Fernández & Baptista, 1991). Si no se conoce el valor de estas cualidades se tendrá poca seguridad en los resultados obtenidos y en las conclusiones derivadas de ellos (Angeli, 2000).

Otro punto a destacar es la aplicación. En la actualidad son muchos los propietarios de empresas o encargados que se dedican a aplicar pruebas dejando a cargo personas sin un conocimiento y formación adecuada. Entre los esfuerzos por remediar esta situación la American Psychological Association (APA), la American Educational Research Association, el National Council on Measurement in Education (NCME) y editores de pruebas, formaron, en 1988, el Comité Conjunto sobre Prácticas de Pruebas (Joint Committee on Testing Practices), de donde surge el “Código de Prácticas de Pruebas” (Cohen & Swerdlik, 2001), el cual establece una serie de normas relacionadas con el diseño, la evaluación, la aplicación y el uso de las pruebas, delineadas en cuatro áreas:



  • Elaboración y selección,

  • Interpretación de puntuaciones,

  • Esfuerzos por la imparcialidad, y

  • Información a quienes responden la prueba.


Dicho código señala que todo elaborador de pruebas debe de proporcionar la información necesaria que se requiere (e.g., qué mide, utilidad, limitaciones, niveles de validez y confiabilidad, etc.), para que el evaluador pueda seleccionar la prueba más adecuada (Cohen & Swerdlik, 2001). Además, Cohen y Swerdlik destacan pautas para la selección de las mismas, los esfuerzos por hacer pruebas que sean imparciales para quienes respondan y las informaciones que deben ser proporcionadas.

En la República Dominicana, los parámetros establecidos para la elaboración, utilización y aplicación de este tipo de instrumento de medida recaen en manos del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI), quienes además deben regular la distribución y venta de todo material relacionado a la psicología, de conformidad con las disposiciones establecidas en el Código de Ética y Disciplina del CODOPSI. (Ley No. 22-01, 2001)
El Código de Ética establecido por CODOPSI dice, en su artículo 32, que éste u otro instrumento psicológico “deben estar bajo el estricto control de psicólogos/as, orientadores/as o técnicos en psicometría” y tanto su uso como la aplicación de los mismos, “deben ser realizados por profesionales debidamente entrenados”. (Ley 22-01, 2001, p. 9)

Pero estas disposiciones no solo deben ser conocidas por todo psicólogo o profesional de la conducta comprometido a usar sus conocimientos y herramientas para el bien público, sino que también es el responsable del uso y aplicación de este tipo de instrumento de medida. Por lo que debe estar consciente que la selección de una prueba psicológica no sólo se basa en saber que mide el atributo que deseamos, sino que conlleva un estudio previo para poder seleccionar la adecuada, permitiendo prevenir diagnósticos equivocados, cuyas consecuencias afectan tanto a los evaluados (e.g., describiéndolo como bueno o malo) como a quien lo emite (e.g., credibilidad profesional).


Referencias

Angeli, E. (2000). Conceptos básicos sobre confiabilidad en las técnicas de evaluación psicológica [versión electrónica]. México: Universidad Nacional de Tucuman. Recuperado el 25 de noviembre de 2005, de http://www.psicologia.unt.edu.ar/programas/fichaconfiabilidad2002.doc

ClinicaPsi.com. (s.f.). Test psicológicos. Recuperado el 10 de noviembre de 2005, de http://www.clinicapsi.com/test.htm

Código de ética y disciplina [versión electrónica]. (2001). República Dominicana. Recuperado el 6 de diciembre de 2005, de http://www.idpp.org/idpp_pubs/codopsi/codetica.doc

Cohen, R. & Swerdlik, M. (2001). Pruebas y evaluaciones psicológicas: introducción a las pruebas y a la medición. México: Mcgraw-hill.

Díaz, J. (2002). Procedimientos básicos en la construcción de test de aptitud y rendimiento. España: C.S.V.

Hernández, R., Fernández, C. & Baptista, P. (1991). Metodología de la investigación. México: Mcgraw-hill.

Ley 22-01 Sobre Ejercicio Profesional de la Psicología [versión electrónica]. (2001). República Dominicana. Recuperada el 6 de diciembre de 2005, de http://www.idpp.org/idpp_eng/codopsi_eng/codopsi_eng02.htm

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